Las preguntas se centran en evaluar los protocolos de higiene, la calidad del producto y la capacidad de reacción ante imprevistos.
Es fundamental preguntar sobre la esterilización de brochas y herramientas, el manejo de kits de maquillaje de alta gama (y no solo marcas comerciales), y la existencia de un protocolo de manejo de crisis, como un retraso en la agenda o la necesidad de ajustar el look de última hora.
La respuesta a estos puntos es el verdadero indicador de un servicio de lujo.